DIOS PERDONA, BALMES NO

August 28th, 2014 | Posted by barbara in Arte - (Comments Off)

10/12/2006  La Nación

DIOS PERDONA, BALMES NO

Hace siete días, el dictador fue internado de urgencia en el Hospital Militar de Santiago por un infarto. Uno de sus más acérrimos enemigos en el mundo del arte es el hoy director del Museo de la Solidaridad Salvador Allende. Sus cuadros narran una historia que no se puede callar.

Domingo 10 de diciembre de 2006

Bárbara Morana

José Balmes no necesita presentaciones. Premio Nacional de Arte y actual director del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, este emblemático artista de origen catalán es uno de los más fervientes opositores a Pinochet. Con una camisa y un bluejeans que le otorgan un irresistible aspecto de joven octogenario, Balmes abre las puertas de su casa en Ñuñoa. Se sienta en su mítica silla de mimbre y dispara: “Yo no lo conocí nunca a este personaje que ahora se encuentra mal, me sorprende cómo una persona que esté en un estado tan grave pueda hablar con todo el mundo, es un poco raro; es, una vez más, teatro”.

La primera vez que escuchó hablar de Pinochet fue durante el Gobierno de Allende: “Era un general que tenía un cargo determinado, no me recuerdo exactamente de qué estaba a cargo, un general constitucional”. De allá al golpe de Estado. El 11 de septiembre, Balmes iba camino a La Moneda para reunirse con una delegación mexicana de cultura. Alcanzó a llegar a la plaza Baquedano, donde se enteró de la situación y se fue a la Facultad de Bellas Artes. “Supe rápidamente lo que iba a pasar, había unos amigos que me estaban esperando para preguntarme qué iba a pasar con el Consejo Universitario; yo le contesté que, por favor, no pregunten huevadas”.

El compromiso y el activismo político de Balmes antes y durante el Gobierno de Allende, junto a su cargo de decano de la Escuela de Bellas Artes, concluyeron en el exilio inmediato del “decano, el que se pegaba las farras con Allende”.

 

EXILIO FOR EVER

Desde el lejano 1939, cuando llegó a Chile en el mítico “Winnipeg” huyendo de Francisco Franco, Balmes se ve nuevamente forzado al exilio por otro dictador, Augusto Pinochet. Así que a finales de octubre de 1973, escoltado por el embajador de Francia en persona, en un bus escolar de la Alianza Francesa, se embarca en un anónimo vuelo rumbo a París, donde vivirá casi 10 años.

Desde 1974 se instala, junto a su mujer y su hija, en el mismo taller donde había trabajado Chagall, en la legendaria “Ruche” (la colmena), “un exilio en París viviendo en un lugar como ‘La Ruche’ puede parecer idílico; sin embargo, fue muy fuerte y doloroso, sobre todo para Gracia. Yo ya había vivido eso”.

Desde este lugar, en el cual trabajaron artistas como Léger, Modigliani o Soutine, Balmes, junto a un grupo de artistas, organiza una incansable y tenaz “resistencia pictórica” a la dictadura de Pinochet: “Permanecí muy activo contra al régimen, con muchos amigos, con muchos pintores; organizamos toda una labor de resistencia”.

En los años 80, gracias a la intermediación de la Unesco, Balmes primero y, después de un mes, su mujer, Gracia, y su hija, Concepción, pudieron volver a Chile. El regreso definitivo del artista ocurrió en 1985; él lo recuerda con gran nostalgia, ya que marcó el regreso para siempre de su padre a España. Su padre se había quedado junto a la madre de Gracia Barros, en la casa de Ñuñoa durante el exilio “Mi padre me dijo: ‘El exilio de usted ha terminado; bueno, el mío también, me voy a España’. Y se fue a morir a su pueblo”.

LOS GRITOS

Balmes opone el espacio, aparentemente anodino de las telas, a la sanguinaria represión militar de Pinochet, con la perentoriedad de su trazo, la vehemencia de su paleta y la implacable consistencia de los tantos objetos que pueblan sus cuadros. Cada cuadro narra una historia que no se puede callar, cada uno es el testimonio elocuente del momento histórico que lo parió. En su obra siempre hay una alusión a los hechos, los asesinos, los desaparecidos, la Constitución del ’80, las protestas, el atentado, el plebiscito. “Todo se refleja siempre en mi obra, siempre concibo mi trabajo en la medida de lo que pasa y de lo que nos pasa, ayer la dictadura, hoy Beirut”.

Pinochet está omnipresente en su vida desde 1973. Nunca lo ha representado físicamente en su obra. “Hay fechas, hitos, situaciones, pero nunca lo retraté o lo simbolicé, sería casi como hacerle un homenaje. La tierra, los restos de ropa de desaparecidos, todo esto es Pinochet, no se necesita su cara”. Le pedimos que pintara un retrato imaginario del general: “Si tuviera que pintarlo lo haría con una tela de color gris, y a letras cubitales le pondría ‘sin nombre’”.

De su detención en Londres opina que fue “una gran cosa que este personaje siniestro estuviera preso, se creía omnipotente”. De perdonarlo, ni hablar: “El perdón por un hombre así parece una especie de deber católico. No sé si en otro mundo, si es que existe, lo perdonarían. Hay gente que ha muerto, padres, madres, mujeres que han sufrido. ¿A quién le va a pedir perdón por todo eso?”.

Su muerte no se la cree, no por el momento. Quizás, lo que Balmes está esperando es, más que la muerte física de Pinochet, que muera esta especie de corte borgiana que se reúne para los cumpleaños y las hospitalizaciones, bajo los teatrales efectos de las cámaras de televisión, en una patética apelación de presentes y ausentes históricos para celebrar a un rey sin trono ni corona. Todos unidos como chilenos en un balmesiano “NO” a la aberración, a la ceguera política, a la devoción popular, y sobre todo “NO” a los 3.197 desaparecidos.

La Nacion 10 diciembre 2006

 

 

Se solo la vita fosse più bella

October 17th, 2013 | Posted by barbara in Arte | Cinema | Letteratura | Pensieri e parole | Pittura - (Comments Off)

Quando il silenzio sceglie di farsi voce è perché nell’aria qualcosa pizzica i nostri sensi, stuzzica il nostro appetito, scioglie le nostre riserve. È splendido piangere per un libro, tremare per una melodia, perdersi nell’intensità di un colore per poi ritrovarsi nel rigore di una linea, fremere per un scena vista in un film, mordersi 
le labbra per assaporare anche l’ultima goccia di quel bacio appassionato, non lavarsi per giorni quella mano che ha stretto colui che ammiriamo. Piccoli, semplici gesti privi di prezzo pieni di senso, grazie ad essi è meraviglioso constatare che i nostri sensi stanno solo trattenendo il fiato, grazie al cielo non sono morti asfissiati
 dalla nostra artificiale propensione per tutto ciò che si può comprare. Prima di lasciarsi nuovamente travolgere dall’immensa violenza che questa assurda apnea richiede alla nostra sofferta esistenza, assaporiamo l’aria fresca appena respirata, affiniamo l’udito, aguzziamo la vista, solo immagazzinando la ricezione e 
trattenendo la percezione riusciamo a ritagliarci questi piccoli spazi verdi: metri quadri rubati al monolocale in cui trascorre la nostra vita piatta, grigia, brutta. Stocchiamo emozioni perché forse siamo consapevoli di non potercele più permettere, sono lussi esosi, superflui passatempi d’altri tempi, inutili vezzi che rischiano di travolgerci lasciandoci indietro in questa vita svuotata di senso e riempita di oggetti, tutte cose che non possiamo più contenere e che finiscono per contenerci, zavorre che ci trascinano verso l’abisso oceanico, ali di cera che ci impediscono di spiccare il volo, barche a vela in un mare senza vento che ci proibisce di prendere il largo.


Vorrei camminare per Vienna con Freud, prendere lezioni di letteratura inglese con Tomasi di Lampedusa, assistere ad un happening nella Factory di Warhol, imbrattare i muri di New York con Basquiat, ascoltare Calvino dare corpo alle sue città invisibili seduti su un ramo dell’elce ove si è rifugiato Cosimo, essere la farfalla che batte le ali della poesia di Joseph Brodsky, servire il caffè a Pasolini e a Orson Welles mentre girano “La Ricotta”, essere Dora Maar che fotografa Picasso. Insomma vorrei che ci fossero più maestri da ammirare, ideali da seguire, libri da leggere, poesie da scrivere, uomini da salvare, donne da riscattare e bambini da entusiasmare. Vorrei che il mondo fosse diverso, che l’unica guerra da combattere fosse quella contro l’ignoranza che ci rende capaci dei gesti più atroci, vorrei che il mondo fosse più bello, di quella bellezza che non ha prezzo che risiede nelle parole, che si materializza in un quadro, che scivola nella musica e si afferma nel pensiero di coloro che la leggono, guardano, citano, imitano, deplorano, implorano.

Sono una donna d’altri tempi direte voi… forse lo sono… o forse questa morte apparente della cultura mi fa star peggio del mio portafoglio vuoto, delle mie scarpe bucate, delle mie ambizioni soffocate, poiché tutto quello che mi ha fatto sopravvivere finora, a parte l’amore dei miei cari, sono i libri che ho letto, i quadri che ho ammirato, le sculture che ho attraversato, i film che ho assaporato, la voce dei maestri che ho avuto la fortuna di ascoltare, le tante teorie che ho condiviso e le altre che non mi hanno convinto… insomma, per finire cari amici se la vecchiaia è uno stato cronico irreversibile, credo fermamente che l’ignoranza sia un letargo endogeno reversibile che aspetta solo una nuova primavera, se la libertà non ha prezzo, la schiavitù ha almeno sei zeri… arrestate l’avanzata del nemico e sfamate le vostre anime del divino cibo che sazia corpo ed intelletto, vedrete come improvvisamente tutto avrà più senso.

Palazzo Abatellis, il Museo in umido

September 3rd, 2013 | Posted by barbara in Arte | beni culturali | management culturale | Palermo 2019 - (Comments Off)
Mio articolo sul drammatico stato di conservazione delle opere del Museo Abatellis di Palermo scritto per LinkSicilia e pubblicato il 2/9/2013, raggiungibile a questo link

 

CRONACA IN DIRETTA DEI DISASTRI DELLA REGIONE SICILIANA IN MATERIA DI CONSERVAZIONE E TUTELA DEI BENI CULTURALI

I fine settimana d’Agosto sono perfetti per gironzolare in città, Palermo si svuota, ed è piacevole riscoprirla attoniti dall’inaspettato silenzio che l’avvolge. Camminare subito dopo pranzo per esempio è un’esperienza quasi mistica, la città ti entra dentro…

A noi come a lei manca l’aria, il sole impietoso brucia i muri e scotta la pelle, e noi come lei giochiamo a nascondino con l’ombra cercando di non essere visti per non dover fare la conta. Camminando per via Alloro il portone spalancato di Palazzo Abatellis ci prende di sorpresa un sabato pomeriggio alle 14:00, travolgendoci in una visita pomeridiana inattesa e a dir poco surreale. Ecco la mia funesta visita alla Galleria Regionale di Palazzo Abatellis di Palermo, un sabato caldo e afoso d’agosto del 2013.

Entriamo, questo palazzo è un ricordo che è rimasto come imbalsamato nella mia mente di bambina, e ogni volta che vi entro la stessa identica sensazione riaffiora intatta e invade i miei sensi con il suo ostinato odore di naftalina. La naftalina conserva le cose, e a questa sensazione associo un luogo che dai tempi di Carlo Scarpa pare avere rinchiuso sé e le proprie opere in una sorta di scatola che solo apparentemente conserva intatti contenitore e contenuti. Apparentemente poiché la scatola si surriscalda al sole soffocando il contenuto e certamente non isola dal freddo lasciando i brividi percorrere materiali e uomini, in un continuo sbalzo di temperature e umori che lo rendono un luogo invivibile.

Scusate le metafore ricorrenti, ma cerco di far andare “la pillola giù” come direbbe Mary Poppins, infatti, una volta dentro ci si rende conto che dagli anni ’50 (anni appunto dell’intervento museografico del grande architetto veneziano 1953-1954 circa) questo luogo non è cambiato o quasi, e non importa se per farlo ha dovuto ignorare le regole minime della museografia contemporanea che esige, a ogni museo degno di portare questo nome, l’esposizione delle proprie collezioni in ambienti con condizioni microclimatiche ad hoc, conditio sine qua non alla loro conservazione, preservazione e tutela per le generazioni future, chiamasi : CONSERVAZIONE PREVENTIVA.

Premetto che la collezione della Galleria Regionale è straordinaria, ospita un numero considerevole di opere lignee che la rendono unica nel suo genere, se poi a queste si aggiunge il privilegio di ospitare capolavori assoluti della storia dell’arte occidentale quali l’Annunciata di Antonello da Messina, Il Trionfo della Morte del Maestro del “Trionfo della Morte” e il busto di Eleonora d’Aragona di Francesco Laurana, elementi che lo rendono un luogo da non perdere per un siciliano.

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Quindi, da siciliani visitare la Galleria Regionale di Palazzo Abatellis non è solamente auspicabile bensì doveroso. Ma nessuno può prepararvi alla sofferenza che questa visita comporta per ogni persona munita di un minimo di senso civico e amore per il proprio patrimonio artistico. Siamo ai primi di agosto, fuori ci sono 31° C con un tasso d’umidità del 71%, dentro ci saranno all’incirca 40° C con un tasso d’umidità pari probabilmente all’80%. Il personale ci accoglie sorridente malgrado manchi l’aria e l’umidità abbia reso i loro abiti umidicci e appiccicosi, e dopo avere empatizzato con loro sull’impossibilità di lavorare in tali condizioni, cominciamo a nostra volta ad inoltrarci in questa sorta di foresta amazzonica, spontanea manifestazione autoctona dovuta all’incuranza e alla mala gestione, cause tutte antropologiche e non certo climatiche.

Dopo la preoccupazione per le enormi opere lignee che si trovano nella prima sala, siamo rapiti dalla magnificenza del Trionfo della Morte, la disposizione mi ricorda vagamente quella del Cenacolo di Leonardo a Santa Maria delle Grazie a Milano, fatta eccezione che l’opera di Leonardo da Vinci è rinchiusa in un ambiente che mantiene un microclima ideale per la conservazione dell’opera e i visitatori vi entrano in piccoli gruppi e per un tempo ridotto.

Ora non esigiamo certamente l’efficienza lombarda nella gestione del patrimonio storico artistico, però ci si chiede come un’opera fragile come Il Trionfo della Morte possa trovarsi in una sala dove sia impossibile assicurare un microclima indispensabile alla sua conservazione. Per farvi capire in che stato di conservazione si trova l’affresco di Palazzo Abatellis, cito le parole dell’allora Assessore Regionale dei Beni Culturali, Ambientali e della Pubblica Istruzione, Raffaele Gentile, che già nel 1989, anno in cui l’opera ritornò da Roma dopo il lungo soggiorno presso l’Istituto Centrale del Restauro, scriveva: “Nasce qui l’idea della mostra didattica e della presente pubblicazione … intendono dare soprattutto conto degli interventi ultimamente effettuati su questo grande affresco dalle alterne vicissitudini conservative – un malato da sempre, diremmo, dalla salute cagionevolissima – e al contempo servono a farci prendere coscienza dell’ormai delicatissimo suo stato di conservazione, cui nemmeno il restauro stesso potrà ovviare in futuro senza l’adozione di preventive misure di cautela per la sua migliore salvaguardia.”

Continuiamo la nostra visita sperando che la situazione migliori e anche il nostro umore a dir vero. La nostra indignazione si trasforma man mano che percorriamo le sale della Galleria Regionale in sgomento e angustia. Al primo piano sono conservati i dipinti della collezione permanente, si tratta in prevalenza di opere lignee che vanno dalla croce monumentale di Ruzzolone e del Maestro di Galatina solo per citarne due, alla tavoletta di 45X 34,5 cm in legno di pioppo (legno tenero) dell’Annunciata di Antonello, senza parlare poi dello splendido trittico del Mabuse.

Ora, santo cielo, tutti sanno che il legno è un materiale estremamente igrospico, non vi spaventate, non è una parolaccia significa solo che acquista con molta facilità l’umidità dell’aria. Ovvero, questi dipinti hanno come supporto tavole di legno che si contraggono e si dilatano a seconda se cedono o assumono umidità (i legni teneri si muovono più di quelli duri), ciò vuol dire che questi movimenti continui del legno possono causare un’irreversibile deformazione del supporto che a lungo andare potrebbe anche risultare in una perdita per distacco dello strato pittorico, ragion per cui li si conserva in un museo assicurando loro un microclima ottimale ossia una temperatura costante di 18 ° C e un’umidità relativa al 60/65% (valori indicativi naturalmente).

Inutile dirvi che nulla di tutto ciò è garantito all’Abatellis, perché non ci sono i soldi, quindi uomini e opere sono vittime degli sbalzi termici che corrodono le opere e i nervi di coloro che nelle sale passano giorni, mesi, anni nell’attesa che qualcosa cambi.

Mi fa sorridere la relazione tecnica sui restauri dell’Annunciata di Antonello da Messina del 2006 a cura del Centro Regionale per la Progettazione e il Restauro della Regione Sicilia, poiché in essa si ribadisce la necessità di creare un microclima per accogliere l’Annunciata di Antonello da Messina ai fini di preservarla.

In questo opuscolo inoltre viene raccontato che dopo essere stata esposta al Metropolitan Museum di New York nel 2005 e alle Scuderie del Quirinale a Roma nel 2006 per la retrospettiva dedicata al grande pittore siciliano, i restauratori constatano quanto segue: “dalla comparazione delle indagini condotte prima e dopo la trasferta si è appurato che il dipinto non ha manifestato una particolare sofferenza durante le due esposizioni e ciò è sicuramente da ascrivere alle eccellenti condizioni microclimatiche dei due ambienti espositivi.” Bella costatazione: non ci sono ricette magiche ma criteri noti e accessibili a tutti coloro che volessero metterli in atto.

Allora cari amici se ne deduce che le opere forse sarebbe meglio tenerle altrove, in un posto dove sappiano prendersene cura, dove il Direttore del museo che li ospita si faccia carico delle sue responsabilità e assuma pienamente il suo ruolo, ovvero quello di essere il garante dell’attività del museo e il responsabile diretto ed indiretto della intera rete di relazioni e funzioni proprie al museo (Carta Nazionale delle Professioni museali, 2005), senza fatalismi né esemplificazioni.

Certamente dirigere un museo è un lavoro difficile che necessità devozione e competenza, attenta gestione dei fondi disponibili e reperimento di quelli necessari al buon funzionamento dell’istituzione e soprattutto alla salvaguardia del patrimonio in esso custodito. Da sempre, in Sicilia dirigere un museo è anche interloquire con la politica che li ha nominati garanti di quel patrimonio supplendo alle mancanze e denunciando le inosservanze.
Sono tornata a casa pensando alle meravigliose mani dell’Annunciata di Antonello, me le sentivo addosso quasi volessero condividere il dolore insostenibile di questo continuo dilatarsi e ritirarsi del supporto ligneo che le accoglie.

Senza parlare poi delle tavole raffiguranti i Dottori della Chiesa esposte nella stessa sala (San Gregorio Magno, San Girolamo e Sant’Agostino), sembrava quasi che chiedessero a me perché proprio a loro fosse toccata la sede di Palermo, e non gli Uffizi o Palazzo Sforzesco dove sono conservate (sane e salve) le altre parti del Polittico dei Dottori della Chiesa.

Non sapevo cosa rispondergli, forse devono anche guadagnarsi l’epiteto di “martiri della chiesa”, o allora potrebbero chiedere un trasferimento alle autorità di competenza. O forse, tocca a noi tutti essere più consapevoli delle responsabilità di cui ci facciamo carico a discapito di quelle che ci lasciamo scivolare addosso, forse proprio noi animati da un dovere civico ormai scomparso in nome di un individualismo che ci rende ciechi, sordi e muti, dovremmo apportare il nostro piccolo contributo nella salvaguardia del nostro patrimonio, quello che vorremmo trasmettere intatto ai nostri figli e ai figli dei nostri figli, non fosse altro che queste poche righe.

 

Tableau vivant della “Ronda di Notte” di Rembrandt

July 22nd, 2013 | Posted by barbara in Arte | Pittura - (Comments Off)

Geniale! Per la riapertura del Rijksmuseum di Amsterdam, dopo 10 anni di lavori di ampliamento, è stato organizzato dal museo un flashmob in un centro commerciale. Improvvisamente la gente ha assistito al tableau vivant della “Ronda di Notte” di Rembrandt, capolavoro indiscusso delle collezioni permanenti del museo olandese. Semplicemente stupendo!

 

La scultura che parla

July 16th, 2013 | Posted by barbara in Arte - (Comments Off)

Venerdì pomeriggio, mi sono recata con un’amica alla Cala, al molo Sailem per essere precisi, per l’inaugurazione dell’installazione di Andrea Di Marco “Ape Bianca”, omaggio della Città di Palermo al pittore palermitano scomparso improvvisamente all’età di 42 anni lo scorso novembre. Dopo avere aspettato che si riunissero attorno alla scultura le autorità, la famiglia e un discreto numero di persone, l’Assessore alla Cultura del Comune di Palermo Francesco Giambrone ha tagliato il nastro rosso con cui era impacchettata l’Ape Bianca di Andrea Di Marco.

Dopo aver ricordato il pittore palermitano insieme alla famiglia, l’Assessore ha passato la parola a chi di competenza avrebbe dovuto spendere due parole per raccontarci l’aspetto tecnico e formale dell’opera appena installatasi nello spazio pubblico, magari in compagnia dell’associazione e di tutti coloro che questa scultura l’hanno voluta, dedicandoci tempo ed energia. In effetti, nel quasi religioso rispetto della locuzione “spendere due parole”, chi di competenza ha detto: “Non c’è niente da aggiungere, l’opera parla da sé”, la madre dell’artista ha aggiunto con commozione, quasi a voler colmare quest’economia di parole, che l’opera era bianca e pura come Andrea e poi ognuno per i fatti propri ad elogiare privatamente la splendida scultura.

Sono rimasta di stucco, ma pare che questa mancanza di spiegazioni abbia shoccato solo me, visto che gli articoli che ho letto sull’evento non accennano al raccapricciante episodio. Forse sono rimasta delusa perché a differenza degli altri, io non conoscevo Andrea Di Marco perché ho vissuto altrove, se per quello non ho avuto neanche il piacere di conoscere personalmente Michelangelo o Lichtenstein, di fatto non credo fosse necessario conoscerlo visto che si trattava di un evento pubblico che consegnava alla città di Palermo ed ai palermitani un’opera d’arte concepita da un artista di talento per la sua città e ormai integrata nei suoi spazi vitali. Adesso, al di là del fatto che le opere secondo me raramente parlano da sole, o almeno raramente lo fanno in modo univoco, fortunatamente direte voi, ed anche se lo facessero, in queste occasioni è doveroso precisare, affermare, ribadire “il perché” e “il per come” della genesi dell’opera, della scelta dell’artista, del luogo, senza contare il dato di fatto che per un’artista come Andrea Di Marco di parole se ne potevano spendere migliaia.

Fatta questa premessa, vi racconto quello che ho visto:
Ho visto un’ape sostare stracarica di cassette della frutta sul molo Sailem al porto della Cala di Palermo. Era bianca, estremamente plastica come quei calchi di gesso bianco usati per la fusione a cera persa, che popolano le gipsoteche di tutto il mondo, era volutamente monocroma, semmai il bianco fosse un colore, infatti generalmente non lo è, ma questo bianco forse… essendo il risultato dell’insieme di tutti i colori che formano la vivace paletta di Andrea Di Marco pittore, diventa l’unico colore che Di Marco scultore poteva usare… il bianco dunque colore come lo fu per Renoir e Manet, ovvero al contempo affermazione e negazione dell’atto creativo, luce, ombra, variazione cromatica, incidente ottico, affermazione pittorica, chi lo sa?
Le cassette s’intasano nello stretto spazio del pianale della mitica Ape Piaggio, conversano, litigano, si accomodano nello stretto spazio assegnatogli, le cassette metafora del mondo in cui viviamo, affollato spazio da condividere tra uomini e cose che soffrono la smania di emergere, alcune aspettano invano di essere notate, altre ormai rassegnate hanno già trovato la loro ragion d’essere nell’ombra. Un sibilo sembra accompagnare il movimento immaginario di quel monumento al vuoto, di quel mausoleo al pieno, ecco a cosa mi fa pensare esattamente l’Ape Bianca di Andrea Di Marco, ad una danza di pieni e vuoti, dove la luce, capricciosa regista, soffermandosi ora qui ora lì restituisce allo spettatore una sorta di icona Pop senza Glamour, una diva dimenticata da tutti che ha perso la patina che la faceva brillare, usata dal tempo e dall’indifferenza generale. Siamo lontani dalle lattine di zuppa di Andy Warhol, ma ci avviciniamo pericolosamente all’estrema concettualizzazione degli achromes artificiali di Piero Manzoni. Ma quello che l’opera secondo me trasmette più di ogni altra cosa è un immensa malinconia per quello che è stato e non è più, una Palermo sospesa nel tempo, un regno dove l’Ape Regina veglia sul lavoro silenzioso e metodico di tante cassette che vivono e muoiono nell’ombra, città millenaria che sonnecchia, stordita dal sole e illuminata dall’ombra, che nell’opera di Andrea Di Marco si fa plastica malinconia e squillante contestazione.

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Intervista a Denis Chevallier

July 15th, 2013 | Posted by barbara in Arte | Arte a Parte | Palermo 2019 - (Comments Off)

Intervista a Dennis Chevallier, commissario generale dell’esposizione “Au Bazar du Genre”, MuCEM Marsiglia,  per il programma Arte a Parte del 10 luglio 2013, Dabliuradio.


-Barbara Morana: Buongiorno signor Chevallier, grazie di aver accettato l’invito. “Il sesso è biologico, il genere è culturale”, lo pensa veramente o è uno spunto che invita alla riflessione?

-Denis Chevallier: Lo penso, ma soprattutto è un modo di schematizzare, diciamo che questa differenza semantica tra sesso e genere sta in questo: nelle nostre lingue chiamiamo sesso il fatto di essere maschio o femmina, invece il genere è il modo in cui la società , e in questo caso quella mediterranea (da dove l’espressione “au bazar du genre” ) costruiscono gli individui in funzione della differenza biologica, affinché possano affermare da una parte la loro mascolinità e dall’altra la loro femminilità attraverso i codici culturali che sono quelli della propria società. Si tratta di un esposizione che cerca di mostrare come si è uomini e donne nel proprio contesto sociale, nel mondo mediterraneo, quindi quello che si vuole è parlare del genere e non solamente del sesso.

-Barbara Morana: La laicità francese permette di concepire una tale esposizione. Pensa che un’esposizione sul genere , così come l’avete strutturata sia immaginabile in un altro paese del mediterraneo, l’Italia ad esempio?

-Denis Chevallie: Chiaramente si, gli esempi scelti sarebbero un po’ diversi , se pensiamo ad esempio al punto di partenza delle esposizioni che sono le lotte femministe : “il mio grembo mi appartiene” , “noi vogliamo essere uguali agli uomini” o “alt alla società patriarcale e all’oppressione patriarcale che ci opprime da secoli”, alla fine si sarebbe trasmesso lo stesso messaggio in Italia, d’altronde i grandi movimenti femministi e la rivoluzione della contraccezione sono stati quasi simultanei in Francia e Italia alla fine degli anni 60 e inizio 70, prima con la legalizzazione della pillola e poi con l’aborto. Credo che ci siano molte similitudini tra i paesi del mediterraneo con molte più differenze tra i paesi del nord e del sud dell’area.

-Barbara Morana: La Turchia sarebbe tutta un’altra storia

-Denis Chevallier: E’ evidente. Ma credo che comunque il movimento sia lo stesso ed è quello che dimostra la demografia. Oggi, sia a Sud che al Nord del mediterraneo si fanno pochi figli. Hanno tutti 2 figli in media, se pensiamo che in certi paesi la media era di 5 o 6 appena 30 ani fa. Quindi una grande differenza! Le donne si sposano sempre più tardi, a 30 anni nel caso dell’Italia e della Francia, a dimostrazione dei nuovi rapporti tra uomo e donna e tra la sessualità e verginità . Ed è quello che cerchiamo di trattare in seno all’esposizione.

- Barbara Morana: Rispetto all’Italia c’è la questione della chiesa e quindi certi soggetti andrebbero trattati diversamente?

-Denis Chevallier: La religiosità è un aspetto importante, ed è molto presente in questa storia di affermazione del proprio genere, perché le chiese, sia quelle cristiane che la fede musulmana o ebrea, sono state molto restrittive, ovvero tutte hanno detto “ecco come devi essere e come ti devi comportare se sei uomo o se sei donna”. E penso che questo sia uguale in un paese laico come il nostro o in uno cattolico come il vostro.

-Barbara Morana: C’è il Vaticano a Roma quindi è più difficile!

-Denis Chevallier: Si, ma i problemi sono più o meno gli stessi !

- Barbara Morana: Il soggetto scelto per questa prima esposizione dimostra la volontà del museo di trattare i problemi sociali più dibattuti al momento? per esempio avete sollevato la questione del velo!

-Denis Chevallier: La linea di massima dell’esposizione era quella di mostrare come un museo che si propone come un museo di società, sia uno strumento, una sorta di arnese per far prendere coscienza ai visitatori della loro appartenenza al mondo e soprattutto ad un mondo in continuo movimento. Come farlo attraverso un linguaggio museografico? Poiché il linguaggio museografico, in generale è più legato a soggetti di natura storica, ovvero a raccontare una storia, piuttosto che a raccontare ciò che succede oggi o a domandarsi ciò che succede oggi. Quindi l’utilizzo da parte mia di documenti sonori e audiovisivi, o dell’arte contemporanea, servono per affermare proprio questo: si, si può parlare di ciò che succede oggi nel mondo in un museo. È lo si può fare in modo diverso di come lo si farebbe in un altro mezzo di comunicazione, poiché evidentemente, in radio potete parlarne, e lo fate per fortuna, in televisione se ne parla, esistono dei Siti Web, esistono le case editrici e la stampa specializzata che si occupa di questi temi, ma il museo ne parla e lo fa a modo suo, ed è ciò che ho voluto dire con questa mostra.

-Barbara Morana: Si tratta di rilanciare il museo come un luogo dove dibattere, finalmente!

-Denis Chevallier: Assolutamente, è tanto più un luogo dove dibattere, che il dibattito si fa al contempo con il pubblico che visita l’esposizione e si questiona su alcuni oggetti un po’ sorprendenti, e negli spazi appositamente creati. Per esempio abbiamo esposto un P-mate un dispositivo che permette alle donne di fare pipì come gli uomini, in piedi, un oggetto divertente, abbiamo “Imene artificiale” il kit acquistato su Internet che permette alla giovani donne che vorrebbero simulare la loro verginità, di farlo a un prezzo modico, abbiamo un giubbotto che simula la gravidanza, un oggetto che si trova in commercio che permette agli uomini di simulare la gravidanza e quindi accompagnare ed empatizzare con la propria partner. Tutti questi sono oggetti che hanno lo scopo di sorprendere e al contempo invitano alla riflessione. E Abbiamo anche un Auditorium di 300 posti, che si chiama Germaine Tillion, in questo luogo ed in altri spazi del museo si dibatte, proprio a partire da oggi, organizzeremo tutte le settimane degli incontri con ricercatori, o delle proiezioni di film che ci permetteranno di completare e rilanciare la questione del genere, dell’omosessualità, del velo, dei diritti delle donne.

-Barbara Morana: È perfetto, perché avete risposto alla domanda che volevo proporvi dopo, ovvero questa sorta di conversazione tra oggetti artistici e oggetti quotidiani in seno alla mostra, ma ha appena risposto a questa domanda, ed è molto chiaro, è una scelta voluta!
 L’ultima domanda, non so se è al corrente che Palermo, la mia città, si candida a capitale europea della cultura 2019, che ne pensa, conosce la città? pensa che sia fattibile? Possiamo portare a termine questo progetto ambizioso?

-Denis Chevallier: posso risponderle che in generale il fatto di essere capitale europea della cultura è un primato molto importante e dovete assolutamente riuscirci, perché è una leva per dinamizzare un offerta culturale che senza questo espediente metterebbe molto più tempo ad emergere. Il nostro museo, il Museo delle Culture d’Europa e del Mediterraneo, deve la sua esistenza, bisogna riconoscerlo, al fatto che Marsiglia è stata eletta capitale europea della cultura 2013, e quindi se Palermo venisse eletta capitale europea della cultura 2019, credo che sarebbe formidabile per voi e per tutti noi naturalmente, sarebbe il momento per esprimere al massimo la vostra creatività, di mostrare il vostro patrimonio, e poi eventualmente creare delle nuove infrastrutture culturali, che sono perenni, queste rimangono, che vi permetterebbero a Palermo di contare con un certo numero di musei, di centri culturali che permetteranno al pubblico e ai palermitani di meglio vivere il proprio futuro.

-Barbara Morana: Beh Inshallah, speriamo bene!

-Denis Chevallier: Beh lo spero per voi, in ogni modo non aspetterò il 2019 per venire a Palermo !

- Barbara Morana: Dovete assolutamente venire! Grazie mille e arrivederci.

- Denis Chevallier: Buona giornata, arrivederci!

 

 

Au bazar du genre, Féminin – Masculin en Méditerranée – PRESSE
Niveau 2 – 500 m²
Dates : Du 7 juin 2013 jusqu’au 6 janvier 2014 – Exposition temporaire
Commissaire général : Denis Chevallier
Conseiller artistique : Patrick Roger
Scénographie : Didier Faustino – Bureau des Mésarchitectures

Coproduction : MuCEM, Marseille-Provence 2013, Rmn-Grand Palais
En partenariat avec : France Culture + France Inter France 5